Precio de la luz
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El precio de la luz en nuestro país fue el tercero más elevado de la Unión Europea en 2014. Entre los años 2008 y 2014, los consumidores domésticos españoles sufrimos un incremento del 71,2% en el precio final de la electricidad. Este dato llama poderosamente la atención, si lo comparamos con las subidas experimentadas, durante el mismo período de tiempo, en otras naciones de nuestro entorno: 37,4% en Alemania, 20,6% en Italia, 26,9% en Finlandia, 45,4% en Reino Unido y 33,88% en Francia. En el caso de los precios de la electricidad para empresas, la subida fue más moderada (21,9%).

A lo largo de todos estos años de crisis económica, el precio de la luz en España se ha incrementado un 52% respecto al de la media de la Unión Europea. Se han escrito ríos de tinta en torno a los motivos que han desencadenado estos notables crecimientos, aunque a veces se ha hecho sin analizar datos y basándose en ciertos mitos que se han dado por irrefutables y que no lo son tanto. Veamos cuáles son.

Oligopolio eléctrico y “puertas giratorias”

Existe una percepción, que se repite hasta la saciedad en los medios de comunicación, según la cual, el incremento del precio de la luz en España está directamente relacionado con la concentración de la oferta que sufre el mercado de la electricidad en nuestro país.

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Efectivamente, el oligopolio eléctrico español es un hecho incuestionable y una circunstancia muy rentable para las tres grandes empresas del sector. No en vano y a pesar de la dureza de la crisis en nuestro país, Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa han mantenido sus beneficios y su posición entre las compañías del sector más rentables de toda Europa.

Según un informe de la Comisión Nacional de la Energía, ya integrada en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, las tres grandes eléctricas españolas concentraron el 72% de la comercialización eléctrica en el conjunto del mercado libre durante el año 2012. El porcentaje fue del 92% en el mercado doméstico. Estas cifras contrastan con las de Noruega, por ejemplo, donde las tres más importantes tan solo acaparan el 35% del total.

Aunque los directivos de estos tres grandes gigantes de la electricidad señalan que su boyante situación económica se debe a su éxito y a los beneficios obtenidos fuera de España, es evidente que se ha producido una suerte de “vasallaje político”, con normas que no hacen más que fortalecer las ganancias de las eléctricas más poderosas. El fenómeno de las “puertas giratorias” viene a reforzar este último argumento.

No puede olvidarse tampoco la constante sospecha de pactos de precios y otros tipos de infracciones. Por ejemplo, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia acaba de multar a Iberdrola, con 25 millones de euros, por manipular el precio de la luz entre noviembre y diciembre de 2013. Según el regulador, la multinacional vasca llevó a cabo actuaciones para incrementar el precio de las ofertas de las centrales hidráulicas del Duero, Sil y Tajo. Como consecuencia de esta actuación, el precio de la energía eléctrica se disparó casi el doble en el mercado mayorista.

Por tanto, el panorama podría dibujarse de la siguiente forma: la clase política favorece el mantenimiento del oligopolio eléctrico y el poder sobre el mercado de éste le permite eliminar a la competencia e incrementar notablemente los beneficios, a base de subir el precio de la luz en el componente de la factura fijado en el mercado libre (producción, transporte, distribución…).

Ahora bien, ¿es esta la causa fundamental y principal del acusado incremento del precio de la electricidad durante los últimos años en España?. La respuesta es “no”, esto es la punta del iceberg, hay otros dos motivos de mucho mayor peso que el anterior: el sistema de subasta de la energía y los peajes de acceso e impuestos, las “cuñas”, ambos regulados por el gobierno.

El sistema de subasta para determinar el precio de la luz

En España, la generación eléctrica es un sector liberalizado. Las empresas generadoras pueden vender su energía directamente a una comercializadora, o bien participar en un mercado organizado. En nuestro caso, casi todos los productores prefieren participan en el mercado diario organizado por OMIE porque les reporta grandes beneficios. Te explicamos cómo es la subasta y cómo influye en el precio de la luz:

El modelo de subasta que se aplica (regulada por el gobierno) carece de toda lógica. Se vende la electricidad al precio más caro. Sí, has leído bien, no es un error. En el mercado diario cada empresa de generación oferta su electricidad, ofrece una determinada cantidad de energía a un precio, y eso en cada una de las horas del día siguiente. Las comercializadoras son las que compran la electricidad. Ellas solicitan una cantidad de energía en cada una de las horas del día siguiente, conforme a las previsiones de consumo que realizan. OMIE realiza la casación final, de tal forma que va escogiendo los generadores de electricidad que ofertan más barato hasta que cubre la demanda que tienen los comercializadores. Hasta ahí todo es normal. El problema radica en que todos los generadores cobran por la energía lo mismo, no se paga el precio de la oferta, sino que se pagará el precio que determinó la última oferta en entrar en la casación, es decir, el precio más caro de los adjudicados.

subasta energetica determina precio de la luz

Con este sistema, la energía nuclear y la gran hidráulica ofertan la energía a precio cero, o casi cero. Esto es porque sus instalaciones están más que amortizadas y el combustible que utilizan es muy barato, así garantizan entrar en la casación y el riesgo es bajo. Algo similar sucede con las renovables, que son las siguientes en entrar en la casación. Por último, entran el resto según los precios que hayan marcado en sus ofertas: gas, carbón, fuel, etc Pero como se ha mencionado, el precio final vendrá marcado por el operador de la central de gas, carbón o la que fuere la que entrase última en la casación. Os pongo un ejemplo para mejor entendimiento:

Imaginamos un día cualquiera, a una hora cualquiera. Las comercializadoras quieren comprar 100MWh. Las generadoras ofrecen 150MWh, por lo que sobra energía, alguien se quedará sin vender. Una productora que tiene una central nuclear, ofrece 50MWh a 0,01€/MWh. Otra, que produce con aerogeneradores, ofrece 25MWh a 0.015€/MWh. La siguiente más barata es una productora que genera con una central de gas, y ofrece los 25MWh que quedan a 50,10€/MWh. Ese precio es el que marca la energía a esa hora, y los comercializadores pagarán 5010€ por los 100 MWh que necesitaban. Si no hubiese sido un sistema marginalista, el precio hubiese sido (50*0,01)+(25*0,015)+(25*50,10)= 1252,925€ por los mismos 100MWh.

Sabiendo esto, ¿creéis que el método es realmente una subasta justa y competitiva? Si además hay un oligopolio, ¿cabría pensar que hay “acuerdos” para que entrasen al final de la casación precios altos? ¿se hacen previsiones de consumo más elevadas por parte de las grandes (que están en los dos lados) para intentar subir el precio de la luz?

Las “cuñas gubernamentales” que incrementan el precio de la luz

POLITICOS INFLUYEN EN PRECIO DE LA LUZ

El precio de la luz tiene tres componentes: energía (lo que consumimos), potencia (peajes de acceso a redes) e impuestos. El valor de la primera se establece en función de las cotizaciones diarias del mercado. La segunda, por su parte, contienen las partidas propias para el mantenimiento de la red (similar a lo que en telefonía se suele llamar “mantenimiento de línea”) pero además incluye partidas establecidas por el gobierno, entre las que se encuentran incentivos, primas a renovables, ayudas al carbón, déficit tarifario, compensación por parón nuclear etc. Estos cargos pueden representar más del 25% del total de la factura.

Pero la mano del gobierno no se queda en ese 25% de incremento de la factura de la luz. A los costes energéticos hay que sumar los impuestos, que son varios. Por un lado está el Impuesto sobre el Valor de la Energía Eléctrica (IVPEE), que no es muy conocido porque no nos viene en la factura. Se trata de un impuesto que pagan todos los generadores de electricidad. Asciende al 7% de la energía que se consume y que evidentemente, se repercute en el precio de la energía y finalmente paga el usuario. Otro impuesto es el famoso Impuesto Eléctrico, que si se nos refleja en la factura y que pagamos los usuarios. El impuesto eléctrico grava a la potencia y a la energía y supera el 5%. Por último está el IVA, que todos conocemos y que asciende al 21%, como si la energía fuese un bien de lujo… En total, sólo con los impuestos, el precio de la luz se encarece más de un 36%.

Conclusiones finales sobre el precio de la luz

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Las compañías eléctricas sólo pueden influir en el precio de la energía. Pero la regulación estatal, las políticas gubernamentales y por supuesto los impuestos, son los grandes responsables de la escalada en el precio de la luz durante la última década. Según un informe elaborado por el experto David Robinson para The Oxford Institute for Energy Studies, el 73 por ciento de dicho incremento está relacionado directamente con las “cuñas gubernamentales”. Si éstas no se tuvieran en cuenta a la hora de confeccionar el ranking, España sería el undécimo país de la Unión Europea con el precio de la luz más caro.

En resumen, es cierto que el oligopolio eléctrico, por su posición dominante, ha podido influir en el precio de la luz con el fin de aumentar beneficios. Sin embargo, su influencia es mínima en comparación con la influencia política, que ha resultado determinantes y más decisiva a la hora de analizar el espectacular incremento del precio energético de la última década.

Y ahora os toca a vosotros opinar. ¿Qué piensas de todo esto?

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